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30 de marzo de 2015

Y por muchos más

Hoy dice nuestra libreta de casamiento que cumplimos 14 años de casados. En realidad llevamos más, porque nosotros siempre rebeldes, concubinamos un rato antes de pasar por el registro civil. Como buen “geek” El Santi dice que hicimos instalación en “demo”.

El Santi se negó a pasar por iglesia de forma formal, y lo hizo a su manera, despreocupada, sin protocolo,  romántica, y sin previo aviso, “garroneando” el casamiento de alguien más, pero que fue solo para nosotros.

La vida te da sorpresas, por ejemplo comprender que podes llevar 14 años de casados, y aún no nos hemos matado, sobretodo sabiendo los humores y caracteres de cada uno de nosotros.  En estos catorce años no tuvimos hijos propios, pero nos encargamos de criar bien a Gaby, a tres perros, varios gatos, algunas aves, dos conejillos de indias y anden a saber lo que el futuro nos depare. Hemos domesticado la cocina, de tal forma que es necesario enfrentarnos a culazos a ver quien se queda con la propiedad culinaria.

Somos muy diferentes, pero somos muy iguales. Capaz que porque en tantos años hemos aprendido el uno del otro, hemos reculado en chancletas como el mejor sin ningún tipo de problemas, aprendimos a perdonarnos y a comprendernos, a compartir y a no callar.

No vamos a la cama enojados, o nos reconciliamos antes, o nos reconciliamos en el momento, nada de rencores. Solo verdadero amor y sentimientos.

Si me dan a elegir, opto toda mi vida por El Santi, por mil 14 años más, y hasta el infinito!


8 de marzo de 2015

Vacaciones de Febrero - Las Cañas

Las Cañas
Empezamos oficialmente las vacaciones. El viaje fue sencillo para El Santi, ya que ha aprendido y sabe que lo primero que tiene que hacer es brindarme un desayuno  cargado de carbohidratos. Vamos derecho a Don Alejo, la panadería que queda al costado del zoo de Villa Dolores (son exquisitos, y llegaron a mí calentitos). Esto me mantiene tranquila por un rato. Pasamos por las tierras más fértiles de nuestro país, No hay vacas, no hay naranjas, ni siquiera ovejas, solamente plantíos de papas en la primera etapa. Esto me mantiene callada, no sea cosa que me pase las vacaciones pelando veinticinco kilos del citado tubérculo. En la segunda etapa solo vemos soja, soja y más soja. Esto también hace que venga con la boca bien cerrada, no quiero enfrascarme en una discusión sobre política agroambiental, erosión y chinos. Me entretengo con los bizcochos y listo. Calladita me veo más bonita.
Al llegar a Nueva Helvecia recordamos nuestros opíparos almuerzos en “Lanhaus”, pero es temprano (El Santi no tranza con el “brunch” en esta ocasión) y falta mucho camino por recorrer.
Llegamos a nuestras cabañas favoritas en Las Cañas. Desde nuestra terraza veo el Río Uruguay y árboles al otro lado, en Gualeguaychú. Me callo nuevamente (esto es síntoma de maduración?) no sea que invoque a los piqueteros pseudos ambientalistas y nos arruinen las vacaciones. El Santi me mira extrañado, creo que hecha de menos mis cánticos. para hacerlo feliz comienzo “chivito, milonga, ravioles”, el sonríe feliz, por su falta de paz, yo muero de hambre, estamos a mano!

Aún no llueve! Las chicharras hacen de orquesta en el balneario, pero me asustan las hordas, manadas, parvadas de alguaciles…. Que no llueva, dios, que no llueva!! Nuestro parador preferido para comer pizzas esta cerrado (a El Santi le espera un largo mediodía). Comemos algo que sutilmente se me ocurrió preparar anoche, antes de salir de casa y El Santi cede ante su sacrosanta siesta. Yo, como nena pequeña, interrumpo a cada rato: “ya vamos a la playa?, tengo ganas de un chapuzón!, estoy aburrida!, me compras un helado?” Antes que El Santi decida zambullirme en la pileta del baño, respira estoicamente, agarra las reposeras y enfilamos para la playa distante a dos cuadras. La arena quema mis pies, no sé porque me viene a la memoria Don Cuauhtémoc. Nos instalamos, bah, en realidad El Santi nos instala mientras yo corro cual cachorro de foca al agua. El río esta claro, dulce, tibio, un placer, los pequeños alevinos me hacen cosquillas en los pies. No creo que pueda salir tan rápido, pero es mi deber de  buena esposa tener que convencerlo que el río es su amigo, y allá va, cual cachalote en su salsa. Disfruta y mucho, porque odia el agua fría oceánica de nuestras costas, así que en el río es una tararira más.
Las Cañas en febrero es playa de malla completa, pocos bikinis y menos cuerpos que pueden llevarlos con dignidad; mi ego se eleva hasta tocar el cielo, hasta que El Santi detecta en tres microsegundos algunos bikinis más que dignos.
Al salir del agua, El Santi comienza a pensar en las próximas vacaciones, hace un túnel con intensiones de llegar a China, considero que es el mejor momento para ir hacia “Las Tinajas”, al costado del frigorífico Anglo, para reponer las macetas de nuestro patio que en el último temporal fueron protagonistas de “lo que el viento se llevó”. Yo quiero una maceta grande para empezar con mi emprendimiento agrícola, plantando soja ahora, los comienzos de “VillAnita”.
De ahí, arrancamos para la heladería “El Deleite”, tengo que agradecer a mi joven amigo, Alvin, que por ser locatario me pasa todos los buenos toques. Como también recomendó las pastas de “The Wolves”, mejor conocida como “De golbes”.  Paseamos por la ciudad de Fray Bentos, hermosa, limpia, con gente que te da la bienvenida con una grata sonrisa.  Pero tenemos que volver a Las Cañas, a disfrutar de un atardecer digno de los  mejores efectos especiales de Spielberg.
Ya pasan de las nueve y adivinen, tengo hambre. No quiero decirlo en voz alta porque tenemos vecinos, pero tengo antojo de chivito…. El Santi me mira curioso, no entiende porque no empiezo con la cantaleta. Creo que luego de tantos años entiende que soy tímida.
La cena es deliciosamente opípara. Un chivito al plato para dos, que finalmente nos puede, hace que dejemos solo algo de ensalada, las proteínas cárnicas son nuestras favoritas. Mientras que cenábamos el lugar se iba llenando de familias enteras, desde el bisnieto a la bisabuela. Todos conversan entre sí, no hay celulares de por medio y los niños juegan en la calle a la mancha o cualquier otro juego no electrónico. También nos hacemos amigos del perro del pueblo. Perro independiente, sin dueño pero con muchos amigos. No nos pide comida, solo un poco de atención.

Yo no se si fue por el chivito, los helados, el río o el hecho de estar de vacaciones, pero duermo placidamente y me levanto más que radiante a las ocho de la mañana. Pero no todo es color de rosas! Ayer estrené mi bikini con relleno. No pude encontrar uno que no tuviera hombreras mal colocadas. El bikini sigue húmedo, mejor dicho, mojado. A quien se le ocurre poner relleno en una prenda que va a mojarse? Me pongo una remera; es hora de ir a buscar el desayuno!

En nuestras andanzas matinales decidimos no ir a “The Wolves”, sino procurar algo de leña, comprar algo de carne y utilizar nuestro viejo pero fiel disco de arado. Ustedes se pueden imaginar que El Santi se niega a comprar atados de leña, así que salimos al campo.  Creo que en estas vacaciones me he graduado con honores en el Manual de los Cortapalos (se acuerdan de los sobrinos de Donald?). Mis ojitos detectan Tala y Coronilla, que no fueron tirados por nosotros, sino por la Intendencia al hacer las canaletas de la caminería rural. También encontré parte de la ensalada, unos tomates cherry salvajes al costado del camino. Ahora solo nos queda ir a la carnicería, porque el río no nos ofreció ninguna tararira, ni dorado, ni nada, solo pescamos una gran decepción.

Volvemos a la posada, una chicharra nos canta desde el ceibo que nos regala su sombra, una mariposa gigante azul y gris vuela feliz entre nosotros. Solo falta que El Santi encienda el fuego, que se niega obstinadamente a prender. Luego de varias caras raras, tomadura de pelo de mi parte (ahora entiendo porque es pelado), logra realizar nuestro almuerzo, churrasco con huevos fritos! DELICIOSOS.

Luego de la rigurosa siesta volvemos a la playa. Somos atacados por un cardumen de mojarras que se creen pirañas amazónicas. Hemos pasado más de tres horas en la playa, entre baños de río y baños de sombra, ya que hicimos parada bajo la vegetación de la playa. Tanta sombra no teníamos al final de cuentas. A pesar de untarme rigurosamente cada dos horas de protector solar factor 40, tengo la cara roja, combina perfectamente con mi bandana de vacaciones, pero mis piernas están más blancas que Aparicio Saravia!.

Ha bajado el sol y decidimos incursionar más allá del camping. Yo soy Dora la Exploradora y El Santi es Boots. Somos la pareja perfecta. Aunque yo que no veo de noche y El Santi tiene su GPS interior descompuesto, volvemos a la playa. La noche está estrellada, perfecta noche de verano en la que no se mueve una hoja, con estrellas fugaces y una tormenta al norte que nos regala un espectáculo grandioso de relámpagos. En el muelle han pescado una tortuga. Yo rezo para mis adentros que devuelvan la tortuga al agua y que la tormenta no se aproxime. Lo primero se cumple, lo segundo no, ero de eso nos enteraremos mañana.
Esta es nuestra última noche aquí, mañana, si el tiempo lo deja, visitaremos los Esteros de Farrapos.


21 de febrero de 2015

Vacaciones 2015 – primer preámbulo

El Santi y yo andamos bien desigualados. Sus vacaciones empezaron el lunes 16 de febrero, lunes de Carnaval, las mías empezaron el miércoles 18 de febrero, miércoles de ceniza…. O de lluvia, como quieran llamarlo.

Igualmente nos reintegramos el 2 de marzo, ambos, pero a El Santi no le jode la lluvia, a mi sí. El miércoles llovió, el jueves llovió, el viernes llovió, el sábado llovió. No quiero seguir con el tema de la lluvia por que es más que reiterativo.

Recién nos vamos de Montevideo la semana que viene. El Santi andaba con dolores de sus 45 años y lo mandaron a fisiatría. Yo encantada de la vida; tenía 45 minutos diarios para leer “Las 50 sombras de Grey” tranquila, en una sala de espera con aire acondicionado y música funcional.  Así son fáciles las vacaciones! Leer tranquila y ver llover! Y llenarme de ideas para que sus 54 años le duelan más… jejejeee

Nos vamos de vacaciones y llueve! No lo puedo creer. Menos mal que el libro es largo, una trilogía, lloverá e innovaremos. La lluvia no da para más

18 de febrero de 2015

Memorias de un auto clásico

Yo nací en Alemania, pero ni me acuerdo de ello. Tengo el nombre y apellido germano, pero hace tantos años que vivo en Uruguay que soy un gaucho más. No he tenido muchos dueños, solo tres. Del primero ni me acuerdo, hace tantos años ya, más de treinta años. Sí me acuerdo de Julio, que fui como su primer amor, hice novio con él y su ahora esposa. Vi nacer a sus dos nenas. Me acuerdo me que bañaba más de lo que me usaba. Me vendía pero sin ganas pero El Santi y La Doña me buscaban con ganas. Como ese hijo varón que tanto quisieron. Y acá estoy ahora, en la casa de El Santi y La Doña. Todo fue amor a primera vista. Ellos se enamoraron de mi y mis defectos. La más crítica, como siempre es La Doña, porque por las vueltas de la vida, me vieron, me eligieron y no me pudieron tener hasta que fui propiciamente intercambiable justo en la mitad de sus vacaciones. Ahí La Doña ya me empezó a ver torcido. Luego se quejaba que hacía mucho ruido, que los vecinos se iban a quejar. Yo vengo del campo, del interior del Uruguay, los vecinos no se quejan. No la entiendo. Pero El Santi, empezó a revisarme, despacito, hasta llegar a mi carburador, me aireó, me lo toqueteó, me alteró, me demoró, pero mis ruidos mejoraron. Creo que La Doña pensó que era como su esposo, El Santi, que dejó de roncar de un día para el otro.

Pero esa mujer es imposible, luego vino con la idea que yo, pobrecito, viejo, hacía ruidos de atrás y contaminaba el ambiente. Yo contaminar el ambiente? Vivimos en un país que produce más metano que cualquiera por tener más vacas que humanos! Pero no, la señora me mandó a El Santi para que me vieran la parte trasera, y tengo que admitir que me faltaba un silenciador y que tenía el caño medio podrido. La Doña me quiere más ahora, hago menos ruido y soy más “fachero” para sus gustos.

Mis nuevos dueños, dicen que viven en la capital del país, pero yo veo mucho verde, y me siguen cagando los pajaritos. El Santi me usa más que Julio y me lava menos. Pero estos nuevos patrones tienen que ser importantes en su ciudad, cada vez que salimos los tres juntos, los autos paran y tocan bocina, y nos saludan, los  más tímidos nos hacen cambios de luces…. Yo creo que me estoy enamorando de una BMW 320, es 10 años más joven que yo, pero me guiña las luces bastante seguido!

Julio parece que tenía una buena radio en mi, esas cosas a mi me importan poco, pero por culpa de eso me rompieron la consola hace años. Dolió mucho, más andar con la consola rota por tantos años. El Santi en ese sentido es un tierno. Buscó diseños de mi consola interior  y me hizo una a medida, madera por madera, lijada, calada… solo falta que me lleve al modista y listo, perdón, al tapicero.


La Doña está empezando a aflojar. Ella dice que le robé al marido, el marido dice que es forma útil de usar su tiempo. Ella cocina y rezonga porque le ensucian el piso de la cocina. Yo no puedo creer que tengamos la misma edad. Ella estará mejor de chapa, pero El Santi le va a tener que arreglar el carburador pronto, los pistones y hasta el diferencial. La Doña esta chapita! Yo estoy cada día más bonito, coqueto…. Puedo decir que estar con El Santi y La Doña es como estar en un “spa”. 

16 de febrero de 2015

Y yo tan feliz!

Mucha gente quiere tener la última tecnología, el celular más moderno,
la tablet más chica pero con más memoria. Yo soy un poco así, pero por

otro lado me complacen las cosas pequeñas de la vida que te hacen feliz y
te dan la alegría de la vida.

13 de febrero de 2015

No, peor si, pero no!

Una ya es grande, pero si, pero no, una no se puede meter en la vida de los otros. Pero si, debemos, pero no, porque ser amigas es estar en todo, pero no tanto para no meterte en todo, pero estar en todo y solamente estar ahí.

Eso es lo difícil de ser amiga… hasta que punto te metes en la vida de tu amiga y hasta que punto la vas a dejar meterse en la tuya……



4 de febrero de 2015

Previa de Vacaciones

Ya tenemos la fecha de la primera tanda de vacaciones de este año. Serán en verano. Yo deliro con lo que podríamos y vamos a hacer. El Santi, ahí con su “Enano”, arreglándole los asientos, los tubos, los caños…..

Diálogo cotidiano:

-          Hablamos de las vacaciones?
-          Falta mucho!
-          No tanto, quince días…
-          Me alcanzas la linterna?
-          Escuchame…
-          Traeme el destornillador
-          Quiero hacer algo distinto estas vacaciones….
-          Viste que todo estaba en la baja del carburador? Hace años que no tengo un auto a nafta y se me olvidan cosas
-          Che! Las vacaciones!!!!!
-          Falta……
-          Y si vamos a Córdoba, Argentina, a las sierras?
-          Hablando de sierras, alcanzame la sierrita

Y así podríamos seguir, mientras que Gaby hace la lista de comida que le tenemos que dejar en el freezer, yo sigo sin saber a donde vamos, si vamos o en qué vamos.

Yo tengo mi mapa armado de Córdoba sierras; creo que voy a hacer otro de las sierras de Aigua, otro de la luna y otro de El Enano, capaz que con este último tengo suerte.