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18 de febrero de 2026

Montevideo, que feo te veo

Hace aproximadamente 3 décadas que la Intendencia de Montevideo es “rehén” de un partido político por votación soberana de los montevideanos. Igual los montevideanos somos extraños, porque siguen ganando las elecciones municipales aunque se esfuercen en hacer mal el trabajo y desprestigiar a un partido político que es impune por soberanía popular.

Se sigue votando a un proyecto de ciudad sucio, oscuro, casi tenebroso. Pero como dijo un expresidente de la República “la mayoría no siempre tiene la razón” y con la intendencia esa máxima se mantiene regia, autosustentable en su verdad.

La ciudad está con contenedores desbordados y vandalizados, la capital del país pintada con “tags” incomprensibles, calles mal iluminadas y veredas oscuras. Edificios deshabitados en perfecto estado, recién construidos pero vacíos, mientras que las periferias se llenan de asentamientos sin saneamiento, ni que decir iluminación. Edificios antiguos con mampostería cayéndose a pedazos, deteriorando lo que alguna vez supieron ser veredas.  Una ciudad de rosedal cercado como prisionera de la desidia.  Y la intendencia sigue ahí, impávida ante el desdén general, oteando desde su mirador como todo se cae a pedazos.

La Intendencia gasta, porque no es inversión, en espectáculos públicos con sobreprecios en sus licitaciones para un público politizado, olvidando la pluralidad.

Tenemos barrios jardín en peligro de extinción porque es más rentable vender una plaza o especio verde, que en mantenerlos limpios. E insisto, esto no es un alegato político, sino que es simplemente lo que veo en mi ciudad. Que huelga decir es una visión muy acotada. Pero para muestra alcanza un botón. 

En mi barrio, por ejemplo, se corta una cuadra de una avenida para poner una feria barrial de una cuadra.  UNA AVENIDA, donde el transporte urbano tiene que desviarse, donde se pierde una cuadra de arteria rápida para enlentecer una ciudad congestionada. A mi escaso entender, quien permite esto sufre de demencia o de desconocimiento total del concepto Avenida.

La gente en situación de calle es otro tema, ya que incluye o debe incluir políticas nacionales no solo departamentales. Y es de entender que al ser cuidad capital y la más poblada del país tenga el mayor porcentaje de este flagelo. Pero la intendencia no debe dar por sentado que estas personas puedan hacer campamentos a diestra y siniestra en cualquier lugar de la ciudad haciendo caso omiso a la impopular ley de faltas.

Las personas que han ostentado el cargo de Intendente, o como dijeron algunas, IntedentA, deberían llamarse a silencio y no postularse a ningún otro cargo, ni público ni privado, por la ineptitud que han demostrado, pero lejos de ello, han deseado y postulado y llegado a la presidencia de la Republica. Y Como la mayoría no siempre tiene la razón, estos individuos deberían llamarse a silencio o decir la única verdad, que no han podido con la ciudad, tan sucia y pueril como sus vanidades.

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