Hace aproximadamente 3 décadas que la Intendencia de Montevideo es “rehén” de un partido político por votación soberana de los montevideanos. Igual los montevideanos somos extraños, porque siguen ganando las elecciones municipales aunque se esfuercen en hacer mal el trabajo y desprestigiar a un partido político que es impune por soberanía popular.
La gente en situación de calle es otro tema, ya que
incluye o debe incluir políticas nacionales no solo departamentales. Y es de
entender que al ser cuidad capital y la más poblada del país tenga el mayor
porcentaje de este flagelo. Pero la intendencia no debe dar por sentado que
estas personas puedan hacer campamentos a diestra y siniestra en cualquier
lugar de la ciudad haciendo caso omiso a la impopular ley de faltas.
Las personas que han ostentado el cargo de Intendente,
o como dijeron algunas, IntedentA, deberían llamarse a silencio y no postularse
a ningún otro cargo, ni público ni privado, por la ineptitud que han
demostrado, pero lejos de ello, han deseado y postulado y llegado a la
presidencia de la Republica. Y Como la mayoría no siempre tiene la razón, estos
individuos deberían llamarse a silencio o decir la única verdad, que no han
podido con la ciudad, tan sucia y pueril como sus vanidades.
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