Translate

7 de julio de 2014

Alter ego alterado

Siempre fui complicada, nunca fui fácil, pocas veces sumisa pero siempre tolerante. 
Ahora que explico mis pensamientos al público estoy más confundida. No sé quién soy, si mi álter ego o yo. Quién soy? La que escribe o la que vive? O soy las dos? No tengo un cinturón dorado y giro para convertirme en una oficinista, ni tengo una baticueva, emprolijada por Alfred para agarrar el teclado y empezar a pulir las ideas. 

Es más, le doy más brillo a las palabras escritas que a las habladas. Hay gente de desearía volver a la vida epistolar, antes que escucharme hablar (hay que considerar la voz de pito que tengo, que no es fácil de soportar), hay otros que detestan mis gestos (muy italianos, a falta de sangre de esa península). 

Pero soy yo y estoy complicada, porque me di cuenta que tengo una doble vida, no engaño a El Santi, tampoco a mis principios, ni a mis ideales, pero soy dos en una…. Parezco una oferta. 

5 de julio de 2014

Las chances que la vida te da

La vida se lleva: con mochilas, con recuerdos, con amores imposibles, y con esos que no debieron ser. 
Una persona puede recordar a sus exparejas con honra, con amor, y desgraciadamente con desprecio. Yo a los míos los recuerdo (en mayoría) con cariño, porque me enseñaron a ser yo. 

Me enseñaron de política, de amor, de vida, de fútbol, de sexo, de todo. 
Con algunos todavía nos cruzamos de vez en cuando, en la calle, en el bus. Hay otros que han desaparecido, el destino sabrá porque. 

La vida te lleva y te trae, te enamora de la persona incorrecta; a mí me ha ido bien, me enamoré siempre del correcto en el momento correcto, no lamento las pérdidas, disfruto de lo que tengo ahora, del amor de hace más de quince años, que con arranques y soberbias (de ambas partes) ha podido sobrevivir a todo.

El pasado ya fue, pero lo cargo en mi mochila, y agradezco a todos aquellos que han hecho una mejor persona de mí.

3 de julio de 2014

Mi papá, el hombre más grande del planeta

Cuando yo nací mi papá tenía pelo y era joven, todavía no usaba barba; él tenía 25 años cuando yo vine al mundo, pero junto con mi mamá me hicieron cuando él tenia 24 y ella 20. Cuando yo nací en Uruguay, él no estaba, pero apareció a las pocas horas, a pesar de la tormenta de verano, con unas ansias locas que no cabía en sí (yo no me acuerdo de eso, pero me lo contó mi abuela y mi mamá).

Don Fernando es un tipo grande, más viejo de lo que es, la vida lo ha marcado por todos lados, no le ha dado tregua, pero disfruta de esas pequeñas cosas que la vida le ha dado, porque no le ha regalado nada.

Mi viejo salió a laburar de chico, porque era necesario, no para tener “expertise” ni para aprender de la vida, sólo fue porque no tuvo chance.

 Eso no le quitó tiempo para conocer a mi mamá, casarse con ella, y tener dos hijas (yo y mi hermana en cronología). La vida fue tan dura con él, que pese a sus superaciones personales la vida le arrancó a mi mamá siendo todos muy jóvenes; mi padre rozaba los 37, yo los 12 y mi hermana los 4.

Mi viejo, que mientras mi madre vivía, nunca dejó de estar con nosotras, siempre fue parte de nuestra vida; nos enseñó (conmigo trató y no pudo, pero no fue su culpa) a andar en bicicleta, a manejar, a hacer huevos fritos, detalles sobre pistones y las diferencias entre un auto automático y uno manual. Algo de las reglas del fútbol, y a siempre estar lindas y prolijas sin perder nuestra femineidad. No enseñó de la historia uruguaya, y a honrar la mexicana. A amar y respetar a los animales y a las personas. 

Luego, cuando mi mamá murió, mi padre cumplió ambos roles. Nos compró ropa interior, y me desenredó el cabello, nos aconsejó sobre novios y amistades (pero como buenas adolescentes no le prestamos atención); y veintilargos años después, sigue haciéndolo. La vida se reconcilió con él, y le presentó a La Flaca, su compañera y cómplice desde hace 25 años. Gran mina, gran mujer, buena madre, que aunque no nos parió, nos quiere como si lo hubiese hecho. Algo que mi padre se merecía luego de tantos años  y no para de agradecerle y remarcárnoslo.

Hay padres geniales, y vivo con uno de ellos, el Santi, pero mi viejo…. Como mi viejo no hay, si no peleo con él, no somos felices, tenemos el mismo carácter de porquería, y no me heredó su color de ojos, sino su nariz; pero mi viejo es una muestra viva de lucha, de tesón, de no dejarse rendir, de ganarle a la vida y pegarle tres patadas cuando te la quiere hacer difícil.

Mi viejo no baja los brazos, levanta los puños! Varias enfermedades lo han querido rondar en estos últimos años, y el viejo es tan terco que las combate, las tira afuera del ring, les hace largar la toalla, sólo para poder ser feliz y demostrarle a sus hijas que la vida sigue, pero el que la pedalea es uno.

Hoy escucho mucho más a mi papá, y lo comprendo cada día más, GRANDE PA!


2 de julio de 2014

Un paseo imposible

La principal avenida de Montevideo es 18 de Julio, en honor a nuestra primera constitución. Otrora esta avenida solía ser un paseo familiar, llena de tiendas por departamentos y confiterías.

29 de junio de 2014

Volviendo al mundo real

Para mí se acabó del mundial, mucho más luego de Robben dijo que el penal no fue penal, y así nos metieron el dedo donde el sol no nos da. Ahora hay que volver al mundo real.

28 de junio de 2014

la adolescencia en casa

 Cuando yo vivía en la casa de mis padres, la casa de mis viejos era mi casa, donde vivía mi familia, y eso no quitaba que todas (pobre mi viejo, 2 hijas propias y dos de la Flaca, más la Flaca). Que todas en casa apechugábamos,

Corazón dividido

La gente no entiende porque puedo morir por dos países, no entienden el patriotismo que tengo por el Uruguay,  cuando acá lo que te mueve es el fútbol y no la nación, tampoco comprenden como me pongo de pie ante cualquiera de ambos himnos, y que los mezcle y los “mexicanos al grito de guerra, tiranos temblad” hagan que se me ponga la piel de gallina y se llenen mis ojos de lágrimas.