Dentro de menos de un mes El Santi y yo tendremos la segunda tanda de
vacaciones de este año.
un blog de la vida cotidiana, viajes en pareja y algo de cocina. La vida simple de una cincuentona complicada.
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28 de septiembre de 2014
26 de septiembre de 2014
Miedos
Yo
tengo muchos miedos, aunque hace algunos años que voy a terapia, aún me cuesta
aprender a superar muchos de ellos.
25 de septiembre de 2014
Ser madre o no......
Hace algunos
días se me dio la loca de leer blogs de madres y madrastras. Las madres
aconsejan como criar a sus hijos, en cambio todas las madrastras aconsejan como
no involucrarte del todo con tus hijastros porque ellos saben, en su interior,
que tu no sos la madre.
22 de septiembre de 2014
Cuestión de Principios
El otro día El Santi andaba furioso porque desde
una página web de compra y venta de artículos varios le estaban cobrando
treinta pesos (menos de 1 dólar con 30 centavos) porque sí. No había existido
compra ni venta de nada. Simplemente le facturaban esa cantidad de dinero sin
explicación.
17 de septiembre de 2014
Añorando
Cuando
yo era joven, la forma en que un joven tenía para encarar a una chica en la
calle, era preguntándote la hora. O las jovencitas, con cara de inocente
pedíamos una dirección a 20 metros de nuestra locación. No se como hacen los
jóvenes de ahora, tienen la obligación de ser más descarados porque antes la
tecnología no nos hacía tan dependientes de ella y nos dejaba fingir más
inocencia.
14 de septiembre de 2014
El Santi = Arreglatutti (pero con fallas)
El Santi arregla todo, desde el turbo del motor
de nuestro auto, hasta la podadora de pasto. No deja que entre un técnico a
casa, porque “para algo estoy yo”. Ha hecho dos consolas de
juego de una sola, y ha luchado con muchos desarreglos, pero al final, siempre
arregla las cosas. Tanto las materiales como las del alma. Porque es ese tipo
de gente cándida, negociadora, tolerante, hasta que le colmas las casillas, y
para eso “estoy yo” (ese yo soy yo, no El Santi).
13 de septiembre de 2014
El desafío del Cine
Hace unos veintitantos años atrás, todo el mundo pensó
que en el Uruguay los cines iban a cerrar. Y efectivamente, el interior del país
se quedó sin salas de proyección y las grandes salas de Montevideo se convirtieron
en estacionamientos, iglesias Pentacostales, automotoras o simplemente en
grandes edificios vacíos.
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